04 marzo 2008

Don Eusebio.

(Un cuento infernal, primera parte).

Tenía la manía Don Eusebio de aparecer de repente por los más inimaginables lugares de su fábrica para constatar personalmente el funcionamiento de la misma, ya saben ustedes: "Al ojo del amo, engorda el caballo".

Cierto día apareció sin aviso previo (como era su costumbre), en la bodega de papel.

Don Eusebio encendió un cigarrillo y entró por la puerta.

- Un momento, Don Eusebio, discúlpeme pero no está permitido fumar en esta área –dijo el encargado.

- Tú no puedes fumar aquí, yo sí. – fue la cortante respuesta.

Y Don Eusebio procedió a inspeccionar el lugar mientras se echaba un pedo muy sonoro y continuaba fumando alegremente.


NaCl-U-2.


Remo.

3 Comentarios:

Blogger Mielina dijo...

La alegría se dispersa de forma tan eficiente como las flatulencias.

Saludos mielinosos.

8:55 p.m.  
Blogger webita dijo...

me imagino lo que estaba pensando don Chebo... nada como un buen cigarro y un buen pedo!
jajajaja! ps mi cumple es el lunes, pero dada la premura, podremos hacer algo el siguiente viernes no? el 14... digo, a ver si se puede!

3:43 p.m.  
Blogger 315517 dijo...

Oigo el pedo y voy a leerme la 2ª parte... ñ_ñ

4:22 p.m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal