03 mayo 2007

Rarezas mías.

Mi buen amigo Poly ha tenido a bien encomendarme una de las tareas más difíciles que yo haya realizado, la cual consiste en describir cinco de mis hábitos más extraños.

Desde siempre he considerado todos mis comportamientos totalmente normales, así que partiendo de esa base, tuve que ser bastante cuidadoso al observar cuales de mis actos les pudieran parecer singulares a los demás.

Aquí van cinco de mis acciones ante las que el vulgo se escandaliza, pero que para mí son tan naturales como lo es el respirar:

1.- Tomar agua en ayunas.

Lo primero que hago todos los días al levantarme es tomarme un litro y medio de agua tibia, de esta manera me hidrato y repongo los fluidos perdidos la tarde-noche anterior durante mis entrenamientos; además el agua actúa sobre mí como un poderosísimo laxante natural, por lo que el estreñimiento es un extraño al que jamás he llegado a conocer.

Después de beber el agua espero una hora para probar un alimento, sea este sólido o líquido.

* Este punto aplica sólo a medias cuando estoy de vacaciones.

2.- Comer frutas o vegetales antes de cada comida.

Antes de mis tres comidas diarias siempre ingiero un tipo de fruta (y a falta de esta cualquier vegetal): plátano, naranja, manzana, pera, sandía, melón, jícama, tomate, pepino, lechuga, nopales, champiñones y un larguísimo etcétera, pues no hay hasta hoy en el reino vegetal alimento comestible que escape a mis atenciones.

Esta costumbre me fue inculcada por unos primos, según ellos, la fruta es de fácil asimilación y descomposición en el estómago, por lo que si uno come cualquier otra cosa antes, el cuerpo no sólo no absorbe sus nutrientes adecuadamente, sino que al permanecer ésta en fila de espera, comienza a descomponerse rápidamente y provoca gases.

Después de comer frutas o vegetales, espero cinco minutos antes de saborear mi primer platillo.

3.- Desayunar avena.

Ningún otro cereal me gusta más que la avena, y es por ello que mi desayuno siempre consiste en un tazón grande de este cereal, al cual le agrego leche, canela en polvo y ocasionalmente un poco de miel de abeja, pasas y nueces.

La avena es un cereal económico que me produce gran saciedad, (época de vacas flacas, cuando era humildísimo y no podía costearme un desayuno más costoso), y de muy fácil preparación (época de cuando vivía solo).

Hasta hace relativamente poco supe que la avena posee proteínas, vitaminas del grupo B, hierro, calcio, zinc, silicio, yodo y fósforo, además contiene muchos aminoácidos, hidratos de carbono y gran cantidad de fibra (soluble e insoluble).

¡Gracias mamá!, ya decía yo que en cuestión de desayunos siempre tienes la razón.

* Este punto aplica sólo en contadas veces cuando me encuentro de vacaciones.

4.- Estirarme y calentar antes de nadar.

Por lo general la gente antes de nadar siempre se avienta con gran entusiasmo al agua, ya se encuentre ésta en una alberca, presa, río, mar… lo único que quieren y les importa en ese momento es nadar; jamás se detienen a pensar que la natación es un deporte que al igual que cualquier otro requiere que los músculos del cuerpo humano se calienten y se estiren apropiadamente antes de ejercitarlos.

Muchas personas se ríen entre dientes cuando de reojo observan mis movimientos de calistenia, por supuesto el que se ríe al final siempre soy yo cuando los veo engarrotados por algún calambre (en el mejor de los casos), pues también me ha tocado presenciar personas a punto de perecer ahogados por ese tipo de contracciones.

5.- Tomar al menos un baño de vapor cada mes.

A ciencia cierta desconozco el beneficio de un baño de vapor sobre el cuerpo humano, hay quien dice que ayuda a la circulación de la sangre, y a desechar las toxinas a través del sudor.

En lo particular puedo decir que a mí me produce una gran relajación, y en cierto modo me ayuda a eliminar el estrés que me provocan el trabajo o las situaciones agobiantes.

Mayas y Aztecas nos legaron el conocimiento del temascal, en nosotros está el aprovecharlos al máximo con algunas variantes, claro está.

Mi forma de tomar el baño es la siguiente:
a).- Permanecer primero quince minutos en el vapor.
b).- Entregarme a las delicias de un regaderazo de agua caliente.
c).- Descanso en un camastro (las más de las veces me quedo dormido profundamente).
d).- Diez minutos intensos de vapor.
e).- Ducha con agua tibia y su correspondiente reposo.
f).- Cinco minutos finales de vapor, y su consecutivo baño de regadera.

En época de calor la ducha final la hago con agua fría, es una sensación bastante extraña, y ahí si se da uno cabal cuenta de donde se encuentran localizados todos y cada uno de los poros que se encuentran dilatados y que apresuradamente se cierran, (dicen que así se templa el acero)... Prohibida estrictamente durante este heroico momento cualquier tipo de circulación de aire.

Bajo ninguna circunstancia se debe de olvidar que uno al sudar en exceso está deshidratándose, por lo que es recomendable beber agua antes, durante y después del baño de vapor.

Como extra, sobre el aparato del cual se desprende el vapor se puede verter alguna esencia de menta, naranja o cualquier otro concentrado líquido aromático, mi nariz experimenta así realmente lo que es el olfato y se adentra uno en un total estado sibarítico.

Por supuesto que tomar un baño de vapor en par es algo de-li-cio-so… no pretendo explayarme al contar este tipo de aventuras; sólo les pongo al servicio de su imaginación el simple acto de darse masaje mutuo con jabón y aceite, eso despierta el apetito sexual del más gélido, y por supuesto ayuda en gran manera a salir de la rutina en la vida de las parejas amantes.

Y bien, pues estos fueron mis cinco hábitos, (de mis vicios, luego hablamos).

Deber cumplido Poly.

No pretendo enviar este ejercicio a nadie en especial, si alguno de los aquí lectores desea continuarlo se los dejo a su amable consideración.


NaCl-U-2


Remo.

8 Comentarios:

Blogger webita dijo...

ya me tenía usted en ascuas!!! creí que había ido como el monero, por "cigarros" al DF jejeje!
Saludos! y cuando es la próxima reunion?

9:37 a.m.  
Blogger ka! dijo...

No meims rené..tú sí que eres metódico...

Todos tus hábitos extraños están marcados por el órden!..en serio hermano..habla mucho de tu persona..

jajaa...tu sabes que mis manías están más que nada giradas en torno al desmadre! jajaa

4:12 p.m.  
Blogger Magda dijo...

Curiosamente los primeros tres hábitos, son idénticos a los míos.

Serás igual de metódico y obsesivo que yo???

Besos Remo!

11:14 a.m.  
Blogger Sivoli dijo...

ah! el baño de vapor... yo creo que el último lo tomé allá por el año de 745 d.C... que envidia.

Y si, efectivamente paraces demasiado metódico... no se si sea bueno o malo.

Saludos!

8:20 a.m.  
Blogger Poly dijo...

Si que es usted es metodico mi estimado Remo.

POly

10:22 p.m.  
Blogger webita dijo...

onde andas remo? ya se requiere una reunion, aunque sospecho que de nuevo seriamos pocos... pero que importa?! amonos?

9:40 a.m.  
Blogger 315517 dijo...

Ciertamente esto parece un manual de buenos hábitos alimenticios y mimo personal, la envidia me corroe... 1 ltr y medio de agua tibia al despertar!!! Yo apenas puedo despegar las pestañas.

Klepto se inclina mientras aguanta un sombrero en la mano. ^_´

Ö_Ö

1:49 p.m.  
Blogger Mily dijo...

no entendi lo de la fruta y los gases...
yo como una ensalada antes..

12:16 a.m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal